Mensaje de Raúl Rivero a la asamblea de la SIP
Por: El Nuevo Herald
Raúl Rivero
El periodista Raúl Rivero, director de la agencia cubana independiente Cuba
Press, envió a la asamblea general de la Sociedad Interamericana de Prensa
(SIP) un mensaje donde ofrece un panorama de las dificultades del periodismo
independiente en la Isla. El documento fue leído en el plenario por Roberto
Fabricio, director asociado de El Nuevo Herald.
La situación de la prensa alternativa cubana se mantiene en este periodo en
un estado estacionario. Se producen arrestos esporádicos, de una forma
selectiva. Desde marzo de 1999 cuando se puso en vigor la ley 88 --o Ley
Mordaza-- no se realizan arrestos masivos de periodistas pero las
autoridades sostienen una vigilancia permanente sobre el desempeño de
nuestras actividades.
En estos momentos están cumpliendo penas de cárcel los siguientes
comunicadores: Bernardo Arévalo Padrón, en la prisión de Ariza, provincia de
Cienfuegos, condenado a 6 años por un delito de desacato al presidente Fidel
Castro y al vicepresidente Carlos Lage. Jesús Joel Díaz Hernández, condenado
a 4 años por un supuesto delito de peligrosidad, en la cárcel de Canaleta,
Ciego de Avila. Manuel González Castellanos y Leonardo Varona, 2 años y
medio por desacato al presidente Fidel Castro, en la prisión El Típico, en
la provincia de Holguín.
El episodio más notorio de los últimos tiempos se desarrolló el 24 de
septiembre de este año, en la ciudad oriental de Santiago de Cuba. Allí la
Policía Política arrestó al periodista Santiago Santana cuando éste se
disponía asistir a una misa en la catedral provincial. En el momento de su
detención se le confiscó una grabadora y una cámara fotográfica. También en
esos días fueron arrestados por espacio de varias horas los periodistas
Osvaldo de Céspedes, Pablo Polanco y María del Carmen Carro. Otros han sido
interpelados por agentes en las calles o en sus residencias y amenazados con
la aplicación de la ley 88. En realidad, aunque la legislación está vigente,
no se ha aplicado a nadie hasta ahora.
Continúan los cortes telefónicos a los corresponsales tanto en llamadas
nacionales como internacionales. En la actualidad funcionan en el territorio
20 pequeñas agencias de prensa que agrupan a un centenar de periodistas,
colaboradores y aprendices. Este dato se obtuvo de una investigación
directa, realizada por el periodista Ricardo González Alfonso, con los
directores de los grupos.
A pesar de la proliferación de agencias especializadas y asentadas en
provincia, después de la entrada en vigor de la ley 88 han salido de Cuba o
han solicitado su salida dos docenas de corresponsales. En este grupo se
encuentran algunos de los que estaban realizando una labor destacada dentro
del periodismo alternativo.
En agosto pasado el gobierno cubano negó el permiso de viajar al periodista
Raúl Rivero, que recibió una mención en el prestigioso premio María Moor
Cabot, que otorga anualmente la Universidad de Columbia, Nueva York. Rivero
Castañeda, vicepresidente de la Comisión de Libertad de Prensa, de la SIP.
En los primeros seis meses del año la situación de los periodistas fuera
del control estatal vivieron un clima similar al que se respiró en la etapa
anterior y posterior a la visita del Papa en 1998. Se trataba de un ambiente
de tolerancia en el que la presencia policial se había hecho más disimulada
y disminuyeron notablemente las detenciones y el acoso.
Se produjo lo que puede llamarse una represión selectiva, como contra
algunos comunicadores, como Lorenzo Páez Núñez, que trabaja enla zona de
Artemisa, unos 60 kilómetros al oeste de La Habana. Este periodista, que ya
cumplió una sanción de 18 meses por un supuesto delito de difusión de
noticias falsas, fue hostigado frecuentemente por las autoridades de su
municipio y se le ha amenazado con aplicarle la ley 88, conocida como Ley
Mordaza.
En ese sentido también ha recibido amenazas el corresponsal Jesús Labrador
Arias, en la provincia oriental de Manzanillo, 900 kilómetros al este de La
Habana. Dos comunicadoras de La Habana, María de los Angeles González Amaro,
y Aurora García del Busto, también reportaron episodios en los que la
policía o instituciones paramilitares las amenazaron y hostigaron. Se
mantiene como un elemento ya peligrosamente natural en nuestro trabajo los
cortes de las comunicaciones telefónicas. Aquí es importante destacar la
complicidad de la ETECSA, empresa del gobierno cubano, que trabaja con
capital italiano y tiene importantes convenios con compañías norteamericanas.***
Publicado en 1999 en El Nuevo Herald