
Llamamientos contra el Plan de Guerra "Colombia"
El Plan Colombia y sus críticosPor James PetrasProfesor de Etica Política en la Universidad de Binghamton, Nueva YorkPublicado en el diario El Mundo, Madrid, España, 26 de julio del 2000El Gobierno colombiano del presidente Andrés Pastrana, de acuerdo con Washington, ha puesto en marcha el Plan Colombia, un programa de ayuda de miles de millones de dólares, financiado por Estados Unidos y Europa. El Congreso norteamericano ha dado su aprobación a 1.300 millones de dólares, la mayor parte en ayuda militar y policial, mientras que Europa va a suministrar más de 2.500 millones de dólares de ayuda socioeconómica. De un diplomático de la Europa occidental se ha dicho que dijo que «con nuestra colaboración económica se va a limpiar la porquería que dejen los americanos cuando se vayan». El paquete militar propuesto, de 1.300 millones de dólares, va a incluir armamento pesado, entrenamiento (más de 300 asesores militares norteamericanos) y 80 helicópteros y equipos de comunicaciones de alta tecnología. Hasta el momento, el Plan Colombia ha despertado una oposición generalizada de todos los sectores de la sociedad civil en los Estados Unidos y en Europa. Los motivos de esta oposición son muchos y de fundamento, basados en las experiencias anteriores de los programas estadounidenses de ayuda militar a Colombia y a América Central. En Colombia, más de un millón de campesinos se han visto expulsados de las zonas rurales a causa de la política de tierra quemada de las fuerzas militares y paramilitares colombianas bajo asesoramiento norteamericano. La justificación de Washington de que se persigue a los narcotraficantes suena a falsa cuando los principales mandamases de la droga forman parte de las fuerzas políticas, militares y paramilitares a las que Washington presta su apoyo. El 4 de julio de este año fueron incautados más de 1.485 kilos de cocaína pura, valorados en 53 millones de dólares, al principal grupo paramilitar de extrema derecha, estrechamente asociado con el Ejército colombiano. Con la popularidad del presidente Pastrana en su punto más bajo y con su Gobierno enfrentado a las crecientes críticas de las comisiones internacionales que investigan la vulneración de los derechos humanos, Javier Solana voló a Bogotá para impartir sus bendiciones al Plan Colombia y a los designios de Washington de militarizar el país. Son evidentes las conexiones entre el apoyo de Solana a la intervención militar de Washington en Yugoslavia y su ascenso al cargo de Míster Pesc en la Unión Europea. Como subrayó un alto cargo norteamericano en Washington, «Solana es nuestro hombre en Bruselas». La historia de los anteriores programas militares norteamericanos en América Central pone de manifiesto unas pautas de intervención destructiva generalizada, seguida del abandono político. En América Central, Washington ha volcado más de 15.000 millones de dólares de ayuda militar en favor de la Contra de Nicaragua y de los ejércitos guatemalteco y salvadoreño, que han asesinado a más de 75.000 salvadoreños, 50.000 nicaragüenses y 200.000 guatemaltecos. Posteriormente, con los así denominados «Acuerdos de Paz», estos países devastados se transformaron en paraíso de especuladores, los pobres campesinos se quedaron sin tierras, los que atropellaban los derechos humanos se mantuvieron en el poder y los oligarcas volvieron a reclamar sus propiedades desde Miami. Los antiguos comandantes guerrilleros se adaptaron sin gran esfuerzo a sus nuevos cargos en el Parlamento, llegaban a acuerdos con los políticos de la derecha, se sacaban unos sueldos sustanciosos, vivían protegidos por las alambradas de espino y los altos muros de sus villas, mientras las clases populares se abstienen de participar en los procesos electorales (más del 65% en las recientes elecciones salvadoreñas). La estrategia centroamericana de guerra destructiva, organizaciones guerrilleras y acuerdos de paz que protegen el statu quo neoliberal es el objetivo estratégico de Washington detrás del acuerdo de paz para Colombia.
En primer lugar, debido a que las FARC han colocado los temas socioeconómicos, y entre ellos la reforma agraria y el Estado de bienestar, en el centro de su programa de negociación. En segundo lugar, debido a que las FARC ya tienen la experiencia de un acuerdo de paz fallido, de la etapa de 1984 a 1990, cuando más de 5.000 activistas y tres candidatos presidenciales de la Unión Patriótica, a la que las FARC respaldaban, cayeron asesinados cuando tomaban parte en la política electoral. En tercer lugar, los cabecillas de las FARC y, en particular, su secretario general, Manuel Marulanda, son campesinos (y no profesionales dispuestos a ascender en la escala social, como fue el caso de América Central) y no es probable que se avengan a un arreglo cualquiera que dé continuidad al programa neoliberal de Pastrana respaldado por Washington.
En este mes de julio, las FARC han abierto un debate a gran escala sobre «alternativas a los cultivos ilícitos» (la coca). Másde mil participantes han participado en el debate, con una amplia serie de propuestas. La respuesta de Clinton y Pastrana ha consistido en intensificar la utilización de herbicidas mortales que destruyen los cultivos de coca y de muchas plantas alimenticias, con lo que han generado entre los indignados agricultores una nueva oleada de simpatizantes de la guerrilla. Los foros de las FARC han atraído a dirigentes sindicales y campesinos, a expertos en banca de inversiones de Wall Street, a diplomáticos de Bruselas y, asimismo, a todo un ejército de periodistas de todos los rincones del mundo. El punto clave es que las FARC han puesto en marcha una respuesta de carácter político que suscita un amplio apoyo popular, internacional y local, mientras el Plan Colombia de Washington y Pastrana no cuenta más que con el limitado apoyo del Pentágono, el Ejército colombiano (y los paramilitares) y los narcocapitalistas que florecen en Bogotá... y en Miami, al calor de la mafia cubana del exilio. El diálogo que las FARC han abierto en la zona desmilitarizada con la sociedad civil nos proporciona un modelo para una futura Colombia democrática. En las localidades bajo influencia de las FARC, la tasa de criminalidad se ha reducido al mínimo, las autoridades no extorsionan a los pequeños empresarios y la venta de drogas está prohibida. El diálogo y el debate abierto, en los que se han involucrado diversos sectores sociales, echa por tierra la imagen demoníaca de las FARC, la de una organización estalinista, militarista y traficante de droga, lanzada desde Washington. ¿Estarían Washington y Pastrana dispuestos a permitir un debate abierto sobre las conexiones de importantes banqueros y traficantes de drogas con la financiación de campañas electorales al Senado norteamericano o al colombiano, en el que pudieran participar representantes de las FARC, activistas de Seattle y organizaciones no gubernamentales de Europa? Una de las grandes paradojas es que, a medida que las FARC se disponen a un mayor diálogo político y se debaten públicamente en el foro de las FARC nuevas alternativas al neoliberalismo y a la hegemonía de los Estados Unidos, y a medida que estas ideas se difunden más profusamente por toda Colombia, Pastrana y Washington aceleran y profundizan la militarización de la política pública. ¿Será que la política militar de Clinton y Pastrana no se dirige tanto contra el contrabando de droga o la guerrilla como a destruir la naciente democracia que está floreciendo en la zona desmilitarizada? Existe una larga y repugnante historia de intervenciones de Washington para poner fin a la participación popular cuando se le escapa el control de los principales actores... la República Dominicana en 1965, Chile en 1973, Nicaragua en 1981-90, Colombia en el 2000. La única diferencia consiste en
que el Plan Colombia no pretende pasar por una operación encubierta: es
un intento militar, público y flagrante, de destruir el diálogo y los
movimientos que se atreven a desafiar al monolito imperial. Esperemos
que la colaboración de los europeos no consista en pasar la fregona al
suelo después del baño de sangre.
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| Comunicado
de Prensa .
Grupo de Trabajo - Foro de São Paulo A los 10 años de realizada la Reunión que dio origen al Foro de São Paulo, el Grupo de Trabajo, reunido en los dias 24 y 25 de julio de 2000, discutió y acordó una extensa pauta, en el marco de la reafirmación de los objetivos de continuar la lucha por un proyecto alternativo al Neoliberalismo en América Latina. La reunión fue abierta por el Presidente
Nacional del Partido dos Trabalhadores de Brasil, José Dirceu, y
encerrada con un Debate Público sobre “Coyuntura Latino-americana”,
con Después de una introducción general sobre la situación política y económica de América Latina, enfocando los desafios de los partidos de izquierda en esta coyuntura, fueron presentados los informes de coyuntura política de los países de los partidos miembros del Grupo de Trabajo del Foro de São Paulo: México, Guatemala, Cuba, Colombia, Uruguay, Nicaragua y Brasil. El Grupo de Trabajo también se pronunció sobre
la grave situación política, económica y social de América Latina y,
en especial, sobre aquellas cuestiones que aflijen en este momento a los
partidos de izquierda, expresadas en una serie de Resoluciones aprobadas,
sobre la situación en Colombia, Perú, Cuba, Ecuador, Haiti. También
hubo manifestaciones contrarias a los acuerdos militares Brasil-Estados
Unidos, una denuncia sobre la situación de los presos de La Tablada en Fueron abordados especialmente los asuntos de carácter
organizativo y, en esta materia, hubo los siguientes acuerdos: 1. La Secretaria Ejecutiva continuará a cargo del Partido dos Trabalhadores de Brasil, auxiliado por el Partido Comunista de Cuba (Regional Caribe), por el Frente Amplio de Uruguay (Regional Cono Sur), por el PRD de México, los Partidos de la Izquierda Colombiana (Región Andina) y el responsable por la regional de América Central.Partidos de Izquierda Colombiana- Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (Guatemala) - Frente Sandinista de Liberación Nacional (Nicaragua)- Partido de la Revolución Democrática (México) – Frente Amplio (Uruguay) Partido dos Trabalhadores (Brasil) São Paulo, 25 de abril de 2000. El Grupo de Trabajo
del Foro de São Paulo, reunido los dias 24 y 25 de julio del año 2000 en
São Paulo, considerando la gravedad de la situación política colombiana
resuelve: 1º.) Apoyar los diálogos Gobierno-insurgencia que buscan una salida diferente a la guerra del conflicto social y armado en Colômbia y reiteramos nuestro disposición para colaborar en lo que sea posible. |
Llamamiento a la movilización internacional
Parar la intervención en ColombiaEl pueblo colombiano enfrenta una de las más atroces campanas de liquidación y exterminio como nunca se haya conocido. En diez años de guerra han sido asesinadas mas de 35000 personas, un partido político (Unión Patriótica) totalmente eliminado por las balas asesinas del estado colombiano; con un saldo de cerca de 5000 de sus militantes asesinados o desaparecidos. 2.200.000 personas desplazadas en donde cerca del 70% son niños y mujeres. Extensas zonas de bosques de gran riqueza en flora y fauna han desparecido por la política norteamericana de acabar la selva como táctica de guerra, miles de exiliados en Europa y otras partes del mundo; gracias a la política paramilitar del estado colombiano. La agudización del conflicto social económico y político ha sido el resultado de largos años de represión política y de negación de espacios democráticos a los sectores populares; el destierro la tortura o la muerte son las formas comunes de gobernar. El pueblo colombiano se ha visto avocado a tomar las armas para ejercer el legitimo derecho a la política y la defensa de la vida. Hoy precisamente cuando se realizan los más importantes diálogos por la paz en Colombia en cincuenta años, el gobierno norteamericano y colombiano, preparan el más tenebroso plan para acabar con las posibilidades de paz. La intervención en Colombia de una fuerza multinacional, con participación directa de países Latinoamericanos, con el aval de la ONU, financiados por Estados Unidos y Europa, es la tarea inmediata ordenada por el pentágono. Los Estados Unidos en
1903, propicio el desmembramiento de Panamá, que era una región de
Colombia. En 1962 propicio el llamado Plan Laso (Latin American Security
Operation), mediante el cual bombardearon la
región de Marquetalia, una zona de 5.000 km² en el departamento del Tolíma, al sur del país, con la excusa de combatir
el Comunismo. 7
batallones del ejercito con 16.000 soldados participaron en esta operación,
que en dinero tuvo un costo de 300 millones de dólares y en la cual los
bombardeos fueron realizados con el apoyo de la aviación norteamericana.
Además se prometieron grandes obras sociales que nunca realizaron. Pretextando el asesinato de la señora
Elvia Cortes de Pachón, el Presidente Andrés Pastrana, decidió cancelar
unilateralmente la Audiencia Pública Internacional sobre los cultivos ilícitos
y el medio ambiente del pasado mes de mayo, en flagrante violación a los
acuerdos de la Mesa de los Diálogos, burdo montaje de la inteligencia
militar contra el proceso de diálogos y contra las FARC-EP. Calumnia
perversa y peligrosa fabricada por quienes instigan a la guerra, desde los
cuarteles del Ejército y de la Policía inspirados en la asesoría de la
CIA, la DEA y el Pentágono de los Estados Unidos de Norte América, con
la calculada promoción del terrorismo de Estado por los medios de
comunicación. De otra parte, la disculpa para
tan irresponsable acusación, tenia de fondo el marcado interés de
cancelar los diálogos y asegurar que el Congreso estadounidense apruebe
los millones de dólares del Plan Colombia que empezó siendo una idea
para conseguir dineros conducentes a sacar el país de la crisis económica
para luego convertirse en otro instrumento de la lucha contra insurgente,
cubierto con el manto del combate contra el narcotráfico. El llamado plan Colombia es solo una un paso dentro de la táctica intervensionista y con este el Pentágono busca comprometer económica y políticamente a los países Europeos en una aventura militar que de seguro conducirá al genocidio del pueblo colombiano. La convocatoria a la mesa de donantes a llevarse a cabo el próximo 7 de julio en Madrid -España- no debe ser un instrumento para avalar la intromisión cada vez más descarada de los estadounidenses en los asuntos internos de nuestra patria, por el contrario deben se aportes que la comunidad europea debe donar, sin ninguna contraprestación, para la construcción de una nueva Colombia sin excluidos. Por lo tanto, convocamos a la comunidad europea, a los amigos de la democracia y de la libre audeterminación de los pueblos, nos pronunciemos en las principales capitales del viejo continente el próximo 7 de julio en apoyo a la salida negociada al conflicto social y armado sin intervención ni condicionamientos externos. Asociación
Jaime Pardo Leal E-mail: ajpl@swipnet.se
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Comunicado del Partido Comunista Colombiano RECHAZAMOS LA INJERENCIA Y LA VIA DE LA GUERRA La aprobación del Plan Colombia por el Congreso de Estados Unidos demuestra que está en marcha un nuevo capítulo de la intervención militar en Colombia. El gobierno pastranista, con su nefasta política económica, social y su corrupción, reciben el aval del imperio. Se pone en claro la dura confrontación política, social y armada en perspectiva. El presidente, los altos mandos, la oligarquía empresarial y la derecha son los responsables de esta confabulación contra los intereses patrióticos y populares. Ellos asumen la responsabilidad y las consecuencias del escenario que han creado en contra de la soberanía y de los anhelos de paz del pueblo colombianos. Debe quedar claro para la opinión pública internacional, especialmente en los Estados Unidos y la Unión Europea, que la situación en Colombia está hoy mas cerca que ayer de vietnamizarse. Todo apoyo al Plan Colombia por parte de gobiernos extranjeros, en estas condiciones, agrava todavía mas las implicaciones negativas que se concretan en fumigaciones, desplazamientos forzados, violaciones de Derechos Humanos y de Derecho Internacional Humanitario y escalamiento de la guerra con nuevas y mas mortíferas armas. El Partido Comunista Colombiano llama al pueblo y a todos los sectores democráticos a continuar expresando su repudio a esta política guerrerista. Invita a todas las fuerzas políticas progresistas de América Latina, de EEUU, Europa y otras regiones del mundo a rechazar esta injerencia militar del Estado Americano contra los pueblos del continente que pretende hacerse legítima a través del apoyo militar al Plan Colombia. El Partido Comunista propone una movilización Nacional en repudio al Plan Colombia y por soluciones pacíficas y no guerreristas a los problemas Colombianos. COMITÉ EJECUTIVO CENTRAL 23 de junio del 2000 |
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EL
PLAN COLOMBIA - UN COLLAR BOMBA Falta poco para que El gobierno de Bill Clinton considere dadas las
condiciones para despojarse de la máscara diplomática y ordenar la
intervención militar directa sobre Colombia. Los síntomas son serios y
los perros de la guerra se preparan para destrozar la nueva víctima y
saciar su ansiedad de sangre. El Plan Colombia es un plan para la guerra cuyo costo para los dos
próximos años está calculado en US$ 7.500 millones de dólares que
serian aportados por Colombia ( US$ 4.000), Washington, (US$ 1.600) y la
denominada "Mesa de Donantes", integrada por países de
Europa, Japón, Canadá, entre otros. Con los países donantes se
pretende completar el presupuesto, pero también, vincularlos a la
confrontación. El Presidente Bill Clinton, Barry McCaffrey, director de la Oficina
para cl Control de Drogas, Thomas Pickering, subsecretario de Estado
para Asuntos Políticos, Brian Sheridan, Secretario asistente de Defensa
para Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad, Madeleine
Albright, Secretaria de Estado y otros funcionaros del imperio vienen
pugnando para que el Congreso apruebe la "ayuda" militar para
el fortalecimiento de la estructura militar colombiana con la constitución
de nuevos batallones, entrenamiento de tropas, compra de aviones, helicópteros
y material de guerra. Más, como para los hombres del tio Sam no puede
faltar la parte "humanitaria" en sus proyectos, un mínimo
porcentaje se destinaría para cl botiquín de la guerra, para atender y
"suavizar" la tragedia de la confrontación con sus miles de
muertos, heridos, lisiados y desplazados, principalmente en aquellas áreas
predeterminadas del sur del país. El periodista Tob Robberson, citando fuentes militares
Estadounidenses, informa en el "Dallas Morning News" que por
lo menos seis compañías privadas de ese país, especializadas en
asuntos militares, han establecido operaciones en la región, anticipándose
a los futuros contratos relacionados con Colombia. Cita dentro de ellas
a "Dyncorp, Inc" y, a "Recursos Profesionales Militares,
Inc, identificada también como NPRI, las cuales han estado vinculadas
con contratos para El apoyo logístico y entrenamiento de la Policía y
las fuerzas colombianas de contrainsurgencia. Ed. Soyster, vocero de la MPRI, ex-Teniente General del Ejército y
antiguo Director de la Agencia de Inteligencia de Defensa, informó que
"su compañía se está preparándose para la adjudicación de
nuevos contratos en caso de que el nuevo paquete de ayuda resulte
aprobado ( ). La compañía debiera estar bien posicionada para la
obtención del contrato, ya que también ayudó al gobierno colombiano a
diseñar el 'Plan de Acción' oficial en tres fases que fue presentado
al Congreso ( ) indicando las partidas a las que se destinarían los US$
1.6 miles de millones de dólares Así mismo, según Soyster, la MPRI mantiene una base de datos de 1
1.000 oficiales retirados y activos disponibles para trabajar en
asignaciones temporales. Esto, dentro de la nueva modalidad del
mercenarismo de la guerra denominado "Outsourcing", que no es
otra cosa que El contrato de expertos independientes ( por Cuenta propia
o free lance). Soy un gran admirador del "Outsourcing" ( ). "
Existen Muy pocas cosas en la vida que Ud. no puede contratar vía
"Outsourcing", afirmó el General Barry McCaffrey. El énfasis del Plan Colombia se concentra en la lucha contra los
cultivos ilícitos (que afectará a los campesinos pobres, estén o no,
vinculados con los cultivos, a la fauna y la flora) mediante
fumigaciones áreas, y en el combate contra la denominada
"narcoguerrilla". En forma sospechosa, no contempla una
estrategia seria y coherente para combatir las actividades de narcotráfico,
a los narcotraficantes y a los grupos paramilitares, fuertemente ligados
con el ilícito negocio y ampliamente documentado en las oficinas de la
DEA y el Departamento de Estado; Tampoco se observa un programa de
desarrollo social para generar empleo y para mejorar las condiciones de
vida de más del 60% de la población que vive en condiciones de miseria
y pobreza absoluta. Los diálogos con las FARC han sido un buen argumento para la venta
al exterior de la falsa política de paz gubernamental, mientras que en
el país se fortalecen los sistemas represivos, el píe de fuerza, el
presupuesto militar, el terrorismo de Estado, la guerra sucia y los
mecanismos garantes de la impunidad para los crímenes de Estado. Y,
como si esto fuera poco, por todos los medios se alimenta el accionar de
los grupos paramilitares, creándoles un ambiente favorable para su
reconocimiento como actores políticos independientes del Estado e
iniciar con ellos una futura negociación. Hoy, el criminal Carlos Castaño, jefe de los paramilitares, ha
sido convertido por la gran prensa y por funcionarios del Estado en héroe
y salvador de la nación. "Nosotros le dimos cursos de DIH a varios
frentes de Carlos Castaño ( ). Con Carlos Castaño, con el aval del
Gobierno Samper, se logró el acuerdo del Nudo de Paramillo, pero es
necesario continuar. Tarde o temprano el Gobierno va a tener que hablar
con las autodefensas...", expuso en una entrevista José Fernando
Castro, Defensor del Pueblo. A la crisis humanitaria y de gobernabilidad se agrega la presión
cada vez más fuerte del imperio, que como lo plantea el periodista
colombiano Luis Cañón (Espectador 12/08/99), está en la definición
de todo: "Estados Unidos se encuentra metido ya de cabezas en
nuestra situación. Ahí no habrá marcha atrás. El presidente, durante
los tres años que le restan, va a gobernar con los gringos respirándole
en la nuca, evaluando cada paso suyo y dándole línea en los temas de
la paz y la guerra...... Las frecuentes visitas a Colombia y las declaraciones de los
funcionarios y militares estadounidenses no son más que órdenes sobre
el qué y cómo hacer: " El Embajador Pickering... va a Colombia a
explorar lo que podemos hacer para juntar nuestros esfuerzos y ser mas
efectivos en Colombia. También va a explorar el proceso de paz con el
Presidente Pastrana", señaló Benjamín Gilman, Presidente del
Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara, y agregó: "Es
hora de revaluaciones y balances, porque la situaci6n en Colombia está
alcanzando niveles de emergencia", Madeleine Albright pidió al Presidente "buscar un balance
adecuado entre garrotes y zanahorias para hacer viable la negociación
con la guerrilla”; Barry McCaffrey se declara partidario de una
intervención militar con "tropas colombianas", antes que
continuar las negociaciones con la guerrilla. "Ya no se debe
negociar" con los grupos guerrilleros pues las conversaciones con
cl gobierno Pastrana "no van por buen camino"; el General
Charles Wilhelm, Jefe del Comando Sur, ha manifestado que enviará un
General a Bogotá para hacerse cargo de los efectivos militares
estadounidenses en Colombia, agregando que: "el número de
efectivos aumentará cuando Estados Unidos comience a entrenar a dos
nuevos batallones del ejército colombiano para enfrentar a la
"narcoguerrilla" en el sur del país". Y, el Presidente Clinton, cerrando el nudo en la garganta de
Colombia, en su discurso ante diplomáticos, presidentes de empresas con
intereses en Latinoamérica y analistas expertos en temas del hemisferio
asistentes a la Asamblea del Consejo de las Américas, reunida en el
Departamento de Estado, les expresó que en Colombia no só1o está en
juego el futuro de su propia democracia, sino la de todos. "Nadie
debe equivocarse sobre esto: si la democracia más antigua en Sudamérica
puede ser derribada, tambien pueden serlo otras", para concluir con
un grito de guerra,"Tenemos que ganar en Colombia". En estos propósitos los gringos no están solos, Fernando Ramírez,
Ministro de Defensa, y Fernando Tapias, General Comandante de las
Fuerzas Militares Colombianas son ciegos defensores de una solución
militar abierta con el apoyo de Estados Unidos. La cúpula militar
colombiana siempre ha defendido el sofisma de distracción, "para
combatir El narcotráfico hay que acabar con la guerrilla". El Presidente Pastrana no tiene capacidad de gobierno, la clase política
es presa de la corrupción y cada uno quiere obtener el mayor provecho,
mientras la sociedad se desmorona como consecuencia del modelo económico
que se impone a sangre y fuego y las políticas de ajuste ordenadas por
el FMI y la Banca Mundial. El campo se encuentra desolado por la
violencia oficial y paramilitar que ha obligado El desplazamiento
forzado de cerca de dos millones de personas, que hoy sobreviven en las
ciudades y población sin futuro cierto. Esta situación seguirá agravándose
por las ambiciones e intereses de terratenientes, narcotraficantes y
compañías multinacionales que buscan apropiarse de las tierras para
acrecentar sus propiedades, para limpiar las rutas del negocio de las
drogas y las armas, o para construir mega proyectos económicos,
industriales y de producción de energía, que parece ser el nuevo rol
que se le asigna a Colombia en el mundo globalizado. Sin embargo, el capital necesita "seguridad'. Colombia no la
ofrece por su inestabilidad institucional, por la presencia de un
movimiento insurgente revolucionario que no ha sido derrotado y por la
resistencia activa de importantes sectores sociales, gremiales,
sindicales y populares que, en medio de la represión, fortalecen su
decisión y capacidad de lucha contra cl neoliberalismo, la corrupción
y la feria que se hace del país. El Plan Colombia es la carta que se
juega el imperio y los capitalistas; no es gratuita la petición que
hiciera Thomas Pickering al gobierno español para que la reunión
internacional de "ayuda" a Colombia que se celebrará en el
mes de Julio, en Madrid, sea "al más alto nivel". Con este propósito ha sido convocada, por el Reino Unido, una
reunión preliminar el próximo 19 de Junio, en Londres. Esta reunión
puede definir, en lo fundamental, el compromiso de Europa con la paz o
la guerra en Colombia y el futuro del pueblo colombiano que sufre la
agresión imperialista en su propio territorio y la estigmatización en
el exterior, bien como emigrante, asilado o refugiado político, por
medio de las leyes y procedimientos de inmigración que se vienen
produciendo y aplicando en la Europa unida y "sin fronteras"
y, especialmente en la Gran Bretaña. El gobierno estadounidense presiona a todos los niveles para que la
fuerza sea única opción, violentando el derecho del pueblo colombiano
para buscar alternativas diferentes. En este contexto se presentó el
terrible y condenable hecho que costó la vida a la señora ELVIA CORTEZ
por razón del collar-bomba que criminales colocaron en su cuello el
pasado 15 de Mayo, precisamente, dos días después de una reunión del
Presidente Pastrana con Thomas Pickering en la ciudad de Cartagena
donde, según la revista SEMANA No 942 (22-29 de Mayo), cl delegado de
Estados Unidos le manifestó "que el gobierno de su país vería
con buenos ojos que se suspendiera la reunión de las FARC con los
delegados de la Unión Europea donde este grupo subversivo analizaría
el tema de los cultivos ilícitos", mientras Pastrana en forma solícita
ofreció su voluntad de estudiar el tema prometiendo que: "Si las
FARC cometen algún acto de violencia no dudaría en tomar dicha
determinación". Como extraña coincidencia, dos días después la señora Cortez
fue víctima del acto criminal, y tanto voceros del Ejército como de la
Policía se apresuraron a adjudicar la responsabilidad al grupo rebelde,
los medios de comunicación hicieron eco a lo expuesto por los voceros
militares y policiales y el Presidente Pastrana suspendió la audiencia
que preocupaba al señor Pickering. Por ahora, só1o se conocen los complacidos con la muerte de Elvia
Cortez y esperamos, que las autoridades mediante las exhaustivas
investigaciones que siempre anuncian y pocas veces realizan, descubran,
enjuicien y castiguen a los responsables materiales c intelectuales. COLECTIVO
DE SOLIDARIDAD LATINOAMERICANO ca_us_inco@yahoo.co.uk ASOCIACION COLOMBIANA DE REFUGIADOS CORAS@refugio.fsnet.co.uk COMITE COLOMBIANO PARA LA DEFENSA DE LOS DERECHOS HUMANOS
(Colombian Committee for Human Rights _ CCHR ) cchr_London@yahoo.com |
Stop U.S.
intervention in Colombia!
No more Vietnam Wars! U.S.
hands off the Colombian liberation movement!
The U.S. aid package to Colombia passed by the
Senate on June 21 is a declaration of war against the people of
Colombia. It is an open admission of the hidden war that the Pentagon
and the CIA have been waging in Colombia for decades. The
International Action Center condemns the $1.3 billion aid package and
calls on President Clinton and the Pentagon to end all military aid to
Colombia. We call on activists to join in protesting the aid in their
communities. In
New York, the IAC will join the Colombia Action Committee’s picket on
Monday, June 26 at 6 p.m. at Senator Chuck Shumer’s office on 3rd Ave.
between 47th St. and 48th St. “The
Colombian military and police are waging a dirty war against
Colombia’s unions, peasant organizations, students and all those
fighting for social change,” charged IAC leader Teresa Gutierrez.
“The U.S. government is funding a counterinsurgency war under the
cover of the phony war on drugs.” “It
is no surprise that the aid package was approved just a day before Shaka
Sankofah was executed in Texas,” Gutierrez said. “The U.S.
government’s policy is to export its brutal repression of poor and
working people to every country in the world that it can.” Colombia
is already the third largest recipient of military aid in the world. Up
to 300 Special Forces troops are already on the ground there. NY
Daily News reporter Juan Gonzalez recently exposed the role of U.S.
Special Forces in one of the worst massacres in recent history in
Colombia, the 1997 Mapiripan massacre. This confirms what groups like
Human Rights Watch has confirmed as a pattern: the U.S. government has
helped organize the Colombian military and their informal paramilitary
units to target all those who are considered allies of the revolutionary
movements there. “The
latest escalation of military aid is another step down the road to open
U.S. intervention in Colombia,” stated IAC co-director Sara Flounders.
“The Pentagon generals and Wall Street tycoons have grown so arrogant
that they have forgotten the lesson of Vietnam: a people’s struggle
for social justice cannot be crushed by bombs and high-tech weaponry.” No
more Vietnam Wars! U.S. hands off the Colombian liberation movement! International
Action Center 39 West 14th Street, Room 206 New York, NY 10011 Email: iacenter@iacenter.org
Web: www.iacenter.org CHECK OUT
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Convocatoria
a la Contracumbre por la paz
con Justicia social que se realizará en Madrid el 5 de Julio del
2000 NO
AL PLAN COLOMBIA
Colectivos y ciudadanos de Madrid queremos manifestar
nuestra oposición a la inminente agresión de EEUU contra el pueblo
Colombiano. Queremos denunciar la intervención contra las fuerzas
insurgentes y populares que EEUU está poniendo en marcha con el
"Plan Colombia". Bajo la apariencia de lucha contra el narcotráfico
en Colombia se quiere ocultar una operación que pretende aumentar la
participación norteamericana en el enfrentamiento social armado que se
vive no solo en Colombia si no en todo el área bolivariana.
Denunciamos los intereses de la industria armamentística
norteamericana en escalar la guerra. El 85% de los 1.600 millones de dólares
que destinará EEUU los dos primeros años para el Plan Colombia, será
embolsado por dicha industria. Además con la modernización del Ejército
Colombiano, el ya de por si mejor instruido en guerra irregular y con
tecnología militar mas avanzada a su servicio, se persigue impulsar una
carrera armamentística en la zona.
EEUU pretende fortalecer su presencia militar en el
continente Latinoamericano. Con el desmantelamiento, no total, de las
bases militares de Panamá, EEUU está redistribuyendo sus tropas para
aumentar su mortífera potencia de fuego. La base militar de la isla de
Vieques, en contra de sus habitantes, se convertirá en la base principal
del caribe y cabeza de playa para la intervención contra el pueblo de
Colombia. Rechazamos toda justificación de la operación militar
que EEUU pueda hacer para legitimarse ante la opinión pública. De la
lucha contra el comunismo de la Guerra Fría se ha pasado a las razones
humanitarias, la lucha contra los nacionalismos emergentes, el
fundamentalismo islámico y el narcotráfico de su Nuevo Orden Mundial
para disfrazar una lucha que enfrenta a los intereses del capital
transnacional con los intereses de los pueblos.
Entendemos que el enfrentamiento social que se vive en
Latinoamérica hunde sus raíces en las profundas desigualdades sociales y
en la violencia que oligarcas y terratenientes utilizan para mantener unos
privilegios fruto de dichas desigualdades. La represión militar contra
las fuerzas populares no busca la paz si no reforzar dichas oligarquías
al servicio de las multinacionales y los organismos financieros
internacionales (OMC, FMI, Banco Mundial, etc.). No existe una voluntad de
resolver el conflicto mas bien al contrario; en lugar de acabar con las
causas del enfrentamiento se está ahondando en ellas imponiendo las
recetas neoliberales del FMI. Su objetivo no es la paz con justicia social
que anhelan los pueblos sino el mantenimiento de la dominación sobre los
pueblos del cono sur.
La actual ofensiva "diplomática" pretende
hacer de esta agresión una intervención multilateral para asegurar la
estabilidad y la prosperidad en la zona. Ante al temor de EEUU a sufrir un
nuevo Viet-Nam intenta que sean los ejércitos de los países colindantes
los que realicen las tareas mas sucias o que reportarán mas bajas. Con
este fin se condicionan las ayudas para los gobiernos de Ecuador, Perú,
Panamá, Venezuela y Brasil.
Denunciamos los intereses imperialistas que se esconden
tras las palabras de paz y prosperidad de los dirigentes norteamericanos.
Mientras que por un lado hablan de paz y lucha contra el narcotráfico,
por otro alimentan a los sectores del Ejército mas implicados en matanzas
contra civiles, tratando de hacerles creer que existe una solución
militar al enfrentamiento social. Intentando, incluso, que se personen en
la mesa de negociaciones como actor diferente en el conflicto bajo la
denominación de paramilitares. Negando que son parte de una política de
Estado contra los sectores populares. Diariamente asistimos a la noticia
del secuestro de un dirigente social, la desaparición de un líder
sindical, el asesinato de un militante de izquierdas o la masacre de unos
humildes campesinos.
Por otra parte para que la intervención militar tenga
éxito es preciso que tanto la propia agresión, que provocará el dolor y
sufrimiento de cientos de miles de colombianos, como del Estado
Colombiano, que la facilitó, sean legitimados. Este es el papel que se
reserva para las viejas democracias europeas. El Plan Colombia atribuye a
los países europeos la cara amable de la agresión militar; la financiación
de la componente civil – humanitaria. Será necesario paliar los efectos
que la escalada bélica conllevará así como desarrollar proyectos que
den al corrupto Estado Colombiano la legitimidad que no tiene ante su
pueblo. Denunciamos la corrupción de los gobiernos que,
tutelados o directamente dirigidos desde Washington y los organismos
financieros internacionales están expoliando los recursos humanos y
naturales de sus propios pueblos en beneficio de las multinacionales,
tanto norteamericanas como europeas. Se hace necesaria un segunda
independencia que rompa con la actual situación de colonialismo que
impide a los pueblos decidir sobre su propio presente y futuro. Los últimos
levantamientos populares en Bolivia y Ecuador o la "revolución pacífica"
de Hugo Chávez en Venezuela son una muestra de la resistencia de los
pueblos a los planes que las multinacionales y el FMI diseñan para la
zona. Apoyamos la declaración conjunta "Colombia
responde: PLAN COLOMBIA, ¿Plan para la paz o plan para la guerra?"
que las organizaciones sociales colombianas han consensuado contra el Plan
Colombia. Queremos, por último, manifestar nuestra solidaridad
con los pueblos que se resisten al imperialismo y hacen frente a las
condiciones de miseria y explotación que les imponen las oligarquías y
las multinacionales. La rebeldía y el alzamiento popular contra los regímenes
opresores es un derecho inalienable de los pueblos. Frente al pesimismo de
quienes difunden la falsa idea de que no existe alternativa al
neoliberalismo, nos colocamos del lado de quienes luchan y trabajan por
desarrollar y construir alternativas.
DOMINGO 2 DE JULIO CONCENTRACIÓN
12 h. FRENTE A EMBAJADA USA CONTRA
LA INTERVENCIÓN EN COLOMBIA. MIERCOLES 5 JULIO CONTRACUMBRE
POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL 18 h. Mesa "Conflicto y proceso de paz en Colombia"
Fernando
Hidalgo (PCC)
Asociación Contra la Tortura, Asociación Libre
de Abogados, Asociación Paz y Solidaridad Haydeé Santemaría, CAES,
CAUM, Casa de las Américas, Colectivo Garibaldi, Colectivo Gramsci-Norte,
Colectivo Saramanta, Colectivo Tritón, Comité de Solidaridad con El
Salvador, Comité de Solidaridad con Guatemala, Comité de Solidaridad con
la Causa Árabe, Comité de Solidaridad con los Pueblos, Coordinadora
Estatal de Solidaridad con Cuba - Madrid, COSAL Vallekas, Ecologistas en
Acción, Foro Contra la Guerra, Gente de Barrio, Juventud Comunista de
Getafe, Juventud Comunista Octubre, Marx Madera, Medicuba, Organización
Comunista Octubre, OSPAAAL, Plataforma de Solidaridad con Chiapas, Red de
Apoyo Zapatista, Resumen Latinoamericano, Sindicato de Estudiantes, Yuespa |