En Colombia lucha Latinoamérica...
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El paro Nacional de trabajadores estatales que comenzó
ayer para protestar contra la oscura ley de Transferencia se desarrolló en
completa calma, en las diferentes ciudades del país, informaron las centrales
obreras.
En Bogota, los manifestantes se desplazaron hacia la Plaza
de Bolívar de Bogotá desde cuatro sitios diferentes de la ciudad.
En la ciudad Neiva en el departamento del Huila, un grupo
de manifestantes bloqueo, en horas de la mañana, la salida hacia Bogotá. En
Cartagena cerca de 200 manifestantes se tomaron la Catedral de Cartagena.
En la ciudad de Cali, un grupo de 2.500 personas protestó
a las afueras de la Gobernación del Valle, en Villavicencio (Meta), un grupo de
personas bloqueó, a primera hora, con palos y barricadas la salida hacia la
capital de la República.
El paro continuara hoy cuando se espera que los
bandidos del congreso, comprados por la dadivas del gobierno aprueben la ley que
acabara con la educación y salud publicas.
Ayer miércoles, a las siete y media de la mañana,
un grupo de 30 congresistas al unísono con la aprobación de la nefasta “ley
de Seguridad Nacional” llegaban a la segunda clase del Curso
Especial de reservistas del ejercito de la burguesía.
A la Escuela Militar de Cadetes José María Córdoba,
en el norte de Bogotá, vestidos de camuflado llegaron entre otros los senadores
Samuel Moreno Rojas, Javier Cáceres, Germán Vargas, Javier Ramiro Devia y
Nydia Abad y Vestidos de civil llegaron Nichols José, Daniels Martha Catalina,
Araújo Álvaro, Gómez Enrique, Mattos Alfonso, Granada Fabio, Murgas Luis,
entre otros.
A este primer curso, fueron invitados los 262
congresistas, por decisión del comandante de las Fuerzas Militares, general
Fernando Tapias. Pero lo están tomando sólo 30. el próximo jueves 26 de julio
se realizara la tercera clase del programa que terminara dentro de cinco meses y
los “honorables Padres del Patria” tendra un oscuro titulo mas el de
teniente del ejercito campeon en violación de los derchos humanos.
“Dios los cría y ellos se juntan” dice el dicho popular
.
Legalizada
violación de derechos humanos
El proyecto de ley de Seguridad Nacional fue aprobado el
miércoles la plenaria de la Cámara de Representantes en cuarto y último
debate.
La nueva ley que legaliza la violación de los derechos
humanos por parte de las fuerzas militares del de la burguesía entren otros
autoriza a las Fuerzas Armadas para
cumplir labores judiciales, allanar, detener y desaparecer además de que
tendrán autoridad para hacer levantamientos de cadáveres, pruebas de
dactiloscopia y requisas.
El proyecto pasará a revisión de la Corte
Constitucional, antes de ser sancionado por Pastrana, pero el congresista
Antonio Navarro dijo que la nueva ley es inconstitucional ya que la constitución
prohíbe a los militares juzgar a civiles.
A manera de consuelo la prensa dijo que la nefasta
ley se aprobó luego de que se dejara claro de que estas funciones no serán
permanentes, pero como todos sabemos lo
que sube no baja y lo temporal se vuelve permanente, para muestra el 2 x mil,
que era provisional y hoy es permanente y además subió a 3 x mil.
"VENDO
MI VOTO ... CAMBIO MI VOTO .."
El
Ministro del FMI en Colombia, Juan Manuel Santos, está rebasando todos los límites.
No solo ha utilizado las páginas del diario familiar para publicar serias
amenazas contra los maestros a quienes prometen "romperles las
espaldas" sino que ha procedido a utilizar las más bajas y ruines de las
calumnias.
Según
el Ministro, FECODE le cancela a cada maestro sumas superiores a los cien mil
pesos para que participen de las protestas.
Con
justa e indignada razón Gloria Inés Ramírez, Presidenta de FECODE le replicó:
" Ladrón juzga por su condición".
Mientras
tanto por los pasillos del Parlamento muchos de sus integrantes parodian al
viejo poeta: " Vendo mi voto. Cambio mi voto... al fin y al cabo siempre lo
he vendido"
Increíble
y absolutamente macondiano el regalo del gobierno a Barrancabermeja que tiene
sorprendidos y airados a los barramejos. . . Ataúdes!
Demostrando
su incapacidad, o su complacencia o su sentido de desgobierno, el gobierno
incapaz de detener la guerra sucia en Barrancabermeja decide regalar ataúdes.
Nada
de raro que el Presidente Pastrana haga en Barranca una escala del
periplo de promoción del Plan Colombia que realiza por pueblos de
Colombia donde en medio de gran parafernalia distribuye miserables auxilios para
dos días de comida.
A
Barrancabermeja seguramente llegará el Presidente Pastrana regalando sufragios,
coronas fúnebres y mortajas. Nada de raro.
Definitivamente el actual Congreso de la República,
con honrosas excepciones, es la institución mas reaccionaria, corrupta, enemiga
de la paz y arrodillada ante el imperio gringo y sus monedas de plata.
Los proyectos que avanzan como la Ley de guerra,
reformas laborales y pensionales y la ley 012, entre muchos, muestran la
catadura de un Congreso donde predominan los intereses de terratenientes y
financistas, los sectores mas parasitarios y reaccionarios del gran capital,
quienes están furibundos con los maestros colombianos porque en cada región
los están señalando como traidores a la patria y sepultureros de la salud y la
educación pública.
Estaban acostumbrados a aprobar a pupitrazos y a
cambio de puestos y contratos cualquier cantidad de porquerías sin que nadie
les dijera nada. Aprobaban impuestos, Estados de Sitio, conmociones interiores,
estatutos de seguridad, desregulaciones laborales, autodefensas, alzas de
precios, contrareformas y no trascendía.
Ahora no. Ahora tendrán que responder. Ahora habrá
rendición de cuentas en cada región. Y los que voten en contra de los
intereses de los que votaron por ellos, serán señalados; serán producto del
escarnio público. Y esto no es ni ilegal, ni amenazante. Es simplemente el
pueblo que le exige cuentas a los que se dicen son sus representantes.
Y está llegando la hora en que los que venden su
voto por un plato de lentejas queden desnudos ante la gente y se les desbarate
el nauseabundo mundo de mentiras y engaños con que construyen sus imperios
electorales.
Primero nadie quería creerlo. Ni en la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos, ni en la Corte de la Haya. Mucho menos en
las Naciones Unidas.
En Amnistía Internacional pensaron que estaban
adelantando el Día de los Inocentes. Pero no! Era cierto: ayer, con paso
de ganso y mirada de leopardo, Gustavo Bell, el "defensor" de los
derechos humanos, recibía el reconocimiento del Ejercito colombiano del cual
ahora es jefe.
Y no precisamente un Ejercito muy respetuoso de los
derechos humanos. ¡Ver para creer!
Ayer, a las diez de la mañana, salieron finalmente de
Medellín seis buses en los que viajaron, a Tierralta, Córdoba, unos 70 indígenas
de diferentes etnias y organizaciones del país para reclamar la liberación del
líder Embera Kimy Pernía Domicó, desaparecido por un grupo armado desde el 2
de junio.
Los aborígenes, acompañados por organismos humanitarios,
insistieron en que su movilización será pacífica y se ejerce en cumplimiento
de su derecho a la protesta y a la libre locomoción, por lo cual rechazaron el
Decreto 000472, de la Gobernación de Córdoba, que prohibió la marcha prevista
por los nativos del Alto Sinú.
La Organización Indígena de Antioquia, OIA,
responsabilizó a las autoridades cordobesas por lo que pudiese pasar a sus
asociados y a los integrantes de la caravana en general. "Seguiremos
marchando con nuestra consigna: “Vamos por Kimy”.
Los nefastos efectos de la lógica represiva, de la ira de Dios
Conforme
a las concepciones criminológicas de los legisladores norteamericanos, los
delitos son cometidos por personas que deciden por su propia iniciativa ubicarse
fuera del orden legal, que ceden a la inclinación morbosa de hacer el mal, que
asumen conscientemente el papel de chicos malos. En consecuencia, hay que
castigarlos, ejemplarmente, para que el resto de los ciudadanos buenos tenga
escarmiento, aprenda que no se puede obrar así. Por eso son tan rigurosas sus
condenas. A prisión, cadena perpetua o muerte, según la gravedad estimada
por las leyes.
Los
gringos seguramente que se identifican con el dios cristiano del antiguo
testamento. Un dios bárbaro, cruel, despótico.
Que castigaba con brutalidad a quienes se oponían a su voluntad. Lluvias
de fuego, plagas infernales, genocidios. El apego religioso de los
estadounidenses por la biblia no es casualidad, parece más bien identidad. Los
vemos en la televisión o el cine escuchando atentamente al pastor. Tragándose
como verdades absolutas las historias de los profetas, del pueblo elegido. Se
ajustan tan bien a su carácter. Hasta presidentes pastores en trance de culto
les hemos visto en los noticieros.
Todas sus visiones del mundo están envenenadas por el
dogmatismo. El talante anglosajón es abiertamente reaccionario y sus doctrinas
jurídico penales no podían ser la excepción. Malhaya cuando tienen relación
con nosotros. Con los colombianos, con los latinoamericanos, con los habitantes
del tercer mundo, o del cuarto que recién inventaron. Como en el caso de las
drogas. Los norteamericanos juzgan que el fenómeno del narcotráfico se agota
en la esfera de la criminalidad y las leyes penales. Se trata simplemente de un
delito, un hecho ilícito al que hay que combatir. Con todo el peso del Estado,
con toda su fuerza, con todo su poder.
Por alguna razón que les resulta inexplicable, los
chicos malos dedicados al narcotráfico están en notable aumento. En auténtica
subienda. Un verdadero reto para los campeones de la justicia. Como cazadores de
recompensas les corresponde buscarlos por todo el planeta, reducirlos,
encarcelarlos, aniquilarlos. Ellos están envenenándoles a su juventud,
destruyendo la tranquilidad de sus hogares, induciendo al pecado en todas sus
formas. Para nuestra desgracia, han concluido que la guarida de los pillos está
en Colombia, que en las veredas, los campos y las selvas de este estratégico país
suramericano se encuentran los responsables de sus grandes lacras sociales.
Los latinoamericanos tenemos posiciones muy distintas
en casi todas las cosas con relación a ellos. Nuestras tradiciones culturales e
históricas nos hacen pensar de otra manera. Al fin y al cabo siempre nos ha
correspondido el papel de perdedores, de sometidos, de simples fichas del dominó
extranjero. Nos hemos visto obligados por las circunstancias a mirar hacia todos
los lados, a dudar de todos los poderes, a beber en fuentes más múltiples del
conocimiento. Todos nuestros presuntos benefactores han terminado por hundir
luego sus garras en nuestras espaldas. Por ello somos más bien desconfiados.
Nos inclinamos por indagar más, investigar más, examinar más en conjunto,
observar todos los lados de la moneda. Preferimos atenernos a la realidad, por
dura que sea.
Jorge Eliécer Gaitán, una de las mentes más
brillantes y reconocidas que haya producido el genio colombiano, se sumó por
ello con tanto entusiasmo a la escuela positiva del derecho penal, fundada por
Enrico Ferri en Italia. Y nuestros códigos penales hicieron suya la idea de que
el delincuente era en cierta forma un enfermo, un producto de la conjunción de
un sinnúmero de causas económicas y sociales que había que tener en cuenta a
la hora de pensar en imponerle una pena. Esta no podía ser entendida como un
castigo, sino como un método de rehabilitar al recluso, de recuperarlo para la
sociedad. Había que mirar muchas cosas, agravantes y atenuantes de una
conducta, la misma peligrosidad del sujeto. Ser justo era mucho más complejo
que aplicar con ortodoxia un férreo criterio único. Era ser humano.
Desde fines de la década de los setenta comenzó a ser
ostensible el esfuerzo de la oligarquía colombiana por adoptar la filosofía
inspiradora de los gringos. Todo porque éstos se interesaron en iniciar una
lucha frontal contra el narcotráfico y la impusieron a nuestro país, que
entonces no pasaba de ser un folclórico productor de marihuana, sin grandes
capos ni mafias internacionales. Fueron varios los intentos de adoptar el
sistema procesal de los fiscales y sus juicios semisecretos, así como las
concepciones penales anglosajonas en el código penal. Hoy se habla de penas
absurdas de sesenta años y más de prisión, al tiempo que se plantean sin
rubores la cadena perpetua y la pena de muerte como los mejores métodos para
combatir los delitos. Los testigos secretos, los arreglos judiciales, el perdón
por delación y toda la gama de corrupción y chantaje legales son el pan de
cada día.
Cualquier visión sociológica de la realidad
desapareció por completo. La lógica represiva, la ira del dios, se convirtió
también en el dogma. Un hombre de la talla de Alberto Lleras Camargo, patriarca
liberal de otras épocas, había llegado a escribir en el año 1.979 en el
diario El Tiempo de Bogotá, como nos lo recordó la revista elmalpensante
recientemente, que fueron las políticas represivas del gobierno norteamericano,
la persecución policíaca, costanera, de servicios secretos, las que elevaron a
tal valor el precio de las drogas que animaron la creación de una mafia
dispuesta a conseguirlas en cualquier parte del mundo para llevarlas a los
Estados Unidos y hacer su gran negocio. Y llegó a advertir cómo a nuestro país
se le iba a convertir en el chivo expiatorio por una responsabilidad que únicamente
le competía al gobierno gringo. “La
guerra y las drogas teñirán la reputación de nuestros compatriotas en ese
tiempo futuro”, profetizó. Ese tipo de análisis desaparecieron por
completo de las esferas del poder. La abyección al imperio fue total.
Turbay, Betancur, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana, de
manera sucesiva, fueron incrementando las medidas legales, policivas y militares
contra el narcotráfico, haciendo de sus gobiernos unos meros ejecutores de las
erradas políticas norteamericanas. Si todos los esfuerzos dilapidados por los
últimos gobiernos colombianos se hubieran dedicado más bien a solucionar los
problemas de la propiedad agraria, el desarrollo económico y la justicia social
en el campo, es absolutamente seguro que nuestros campesinos jamás hubieran
recurrido al cultivo de ilícitos. Porque no hubiera sido necesario. Tendrían
de qué vivir, y bien. Y si en lugar de emprender semejante cruzada contra el
narcotráfico, los norteamericanos hubieran
asumido con toda su capacidad educativa, preventiva y sanitaria, la
legalización de las drogas ilícitas, las mafias de narcotraficantes hubieran
desaparecido hace mucho tiempo. No existiría el problema.
La satanización del problema de las drogas ha
convertido en un narcotraficante a todo aquel que manifiesta un punto de vista
opuesto a la lógica de los norteamericanos. A su solución represiva y brutal.
Es el caso de las FARC. Muy en la línea histórico cultural propia de los
latinoamericanos, las FARC han sostenido que la solución al problema de las
drogas no puede ser militar sino social. Y han planteado a los gringos la
legalización. La lucha revolucionaria en Colombia tiene la peculiaridad de
desenvolverse en el marco de una realidad social signada por los cultivos ilícitos,
cosa que no ha ocurrido con ninguno de los otros procesos revolucionarios de
otros lares. Pero las FARC han manifestado en reiteradas ocasiones, hasta el
cansancio, su condena al narcotráfico. Sólo que la solución planteada por
nuestra organización no encaja dentro de la óptica de los Estados Unidos. Por
eso se nos estigmatiza como narcoguerrilla. Y por eso el Plan Colombia diseñado
en el Pentágono apunta a la solución bélica.
Los norteamericanos emplean esfuerzos desmedidos en
probar los vínculos de las FARC con el narcotráfico. Apenas un pretexto para
extender con alguna legitimidad sus propósitos de dominación y control sobre
factores que consideran estratégicos para sus intereses económicos, como el
petróleo venezolano y la biodiversidad amazónica. Y todo lo encubren con su
absurda guerra contra las drogas. Guerra que únicamente logra agravar el
problema. Eleva los precios, estimula la conformación de mafias, genera
corrupción por doquier, aumenta la adicción. Y lo peor, hunde al pueblo
colombiano en un mar de sangre, de destrucción, de horror. ¿Cómo puede ser
que las clases dirigentes del país traicionen de tal manera los intereses de la
patria? ¿Cuánto tiempo más las soportará nuestro pueblo? Tal y como están
las cosas, creemos que no va a ser mucho. Dejen y verán los que creen que con
el Plan Colombia aplastarán la lucha de los colombianos. Que después no
lloren.
C
O N V O C A T O R I A
Primer
encuentro internacional de solidaridad y por la paz en Colombia y
América Latina
Los
abajo firmantes, José Saramago, Premio Nóbel de Literatura de Portugal; Adolfo
Pérez Esquivel, Premio Nóbel de Paz, Obispo Pagura Presidente del Consejo
Mundial de Iglesias, de Argentina; Profesor Heinz Dieterich, Presidente del Foro
por la Emancipación e Identidad de
América Latina de México; Profesor James Petras, New York State
University, Profesor Noam Chomsky, MIT; Doctor Clark Ramsey exfiscal
general, Mumia Abu-Jamal Preso Político, de los Estados Unidos; R. James
Sacouman Profesor de Acadia University Wolfville, Nova Scotia, Henry Veltmeyer
Profesor de Saint Mary's University Halifax, de Canadá; Ahmed Benbela
Expresidente de Argelia y presidente del parlamento árabe, de
Argelia.
C
O N S I D E R A N D O
1.
Que el Plan Colombia significa, de nueva cuenta, la intervención militar
directa estadounidense en los asuntos internos de un Estado soberano
latinoamericano, la República de Colombia, dentro de los lineamientos de
la Doctrina Monroe, del Corolario
de Roosevelt, de la destrucción del gobierno
legítimo de Salvador Allende en Chile, de las continuas agresiones al
gobierno Sandinista en Nicaragua, de la participación directa en la
guerra centroamericana y de la
continua hostilidad Cuba, manteniendo el criminal
bloque, a pesar de los pronunciamientos de las Naciones Unidas, cada año.
2.
Que dicha intervención constituye una flagrante violación al derecho
internacional, al derecho de autodeterminación de los pueblos y una
amenaza a la paz y estabilidad de
la región.
3.
Que por su naturaleza de contrainsurgencia, el Plan Colombia se dirige
primordialmente contra la población civil de Colombia y tiene por fin
inmediato, destruir o neutralizar la resistencia de todo sujeto social
opuesto al proyecto de reestructuración neoliberal de la economía
colombiana y latinoamericana.
4.
Que el Plan Colombia, en la realidad es un plan militar que involucra a
los países de la región - a través de la llamada Iniciativa Andina- y
los compromete de diversas maneras
en la intervención y se dirige, sin ninguna
duda al control de la cuenca amazónica, afectando la soberanía de los
países que la integran. Pone en
peligro la consolidación, en Venezuela, del proceso
de que lidera el Comandante Hugo Chávez y afecta a los países
centroamericanos comprometidos en el desarrollo democrático por vías
distintas a la guerra.
5.
Que el Plan Colombia, como plan de guerra se constituye en el principal
obstáculo en la búsqueda de soluciones diferentes a la guerra para el
conflicto colombiano.
6.
Que además produce el desplazamiento masivo hacia países vecinos, de la
población civil que ocupa áreas agredidas.
7.
Que el uso de las más modernas tecnologías de guerra, incluyendo el de armas
biológicas contra las plantaciones de coca, constituye un impredecible y grave
peligro para la ecología de la zona de biodiversidad más importante
del mundo, la Amazonía.
8.
Que el plan de intervención militar regional "Colombia" debilita
tanto la integración como las
buenas relaciones entre vecinos y prepara escenarios de
guerra, creando incertidumbre y angustia a los pueblos de la región.
R
E S U E L V E N
1.
Convocar a la opinión pública internacional y a las fuerzas democráticas
del mundo, a apoyar el Encuentro Internacional por la paz en Colombia, a
realizarse en San Salvador, El Salvador, del 20 al 22 de julio de 2001.
2.
Denunciar y rechazar el Plan Colombia y su anexo la Iniciativa Andina,
como planes de intervención militar estadounidense que afectaran negativamente la convivencia pacífica, la estabilidad democrática
y el desarrollo económico de los
pueblos y Estados Latinoamericanos.
3.
Promover la solidaridad internacional de los pueblos y gobiernos con las
luchas del pueblo colombiano que busca una salida diferente a la guerra
para el conflicto social y armado
que padece.
4.
Generar posibilidades de fortalecimiento de los lazos de amistad,
integración y buena voluntad, que permitan buscar el desarrollo con
justicia social y paz.
5.
Respaldar los procesos de diálogos entre el gobierno colombiano y las
fuerzas insurgentes.
6.
Apoyar propuestas de sustitución de cultivos ilícitos y la lucha contra
el narcotráfico, sin el empleo de la guerra, por ser este un fenómeno
económico y social que afecta a toda la humanidad.
Firma
de los convocantes.
Organizado
por el Comité de Solidaridad con las Luchas del Pueblo Colombiano
Compuesto
por:
CISPES
Comité Internacional de Solidaridad con el Pueblo de El Salvador
CIS
Centro Internacional de Solidaridad
FUNDASPAD
Fundación Salvadoreña para la Democracia y el Desarrollo Local
FMLN
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional Y otras
organizaciones
salvadoreñas ADHERENTES:
PAGINA
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