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LA VANGUARDIA DEL SIGLO XIV, Ars Subtilior francés del códex Chantilly A diferencia de ars antiqua y ars nova, términos que constituyeron el binomio polémico en la teoría y práctica musicales a principios del siglo XIV, la expresión ars subtilior se debe a una musicóloga moderna que quiso definir de esta manera la forma de notación de la música que se desarrolló en Francia e Italia en las últimas décadas del siglo XIV y primeras del XV. El término se acuña en base a otros dos que se encuentran muy frecuentemente en las fuentes medievales: dulcedo (dulzura) y subtilitas (sutileza). Entre estos dos extremos se mueve la estética musical de la baja Edad Media. Si el primero de los términos se puede encontrar referido genéricamente a cualquier efecto psicológico producido por una composición, el segundo viene a definir un aspecto más específico y más técnico: la complejidad del contrapunto, con una referencia específica a la notación. En realidad, también antiqua y nova sirven propiamente para designar una manera de escribir la música más que un estilo de composición, pero es que resulta indudable que el desarrollo de una determinada grafía respondió siempre a exigencias estilísticas. El hecho de que la manera de escribir la música prime sobre la música en sí no debe extrañar: los grandes compositores de aquel tiempo fueron en primer lugar intelectuales (poetas, rétoras, filósofos, políticos) que compositores. La música misma era concebida por ellos primordialmente como objeto de especulación -junto con las otras disciplinas que componían el quadrivium de las artes liberales, a saber, la aritmética, la geometría y la astronomía-. Dentro de esta visión, subtilitas venía a definir la habilidad e ingeniosidad con la que el compositor sabía programar las relaciones entre las tres voces de la polifonía y traducirlas en símbolos gráficos. El ars subtilior, que representa la evolución extrema de esta concepción técnica e intelectual de la polifonía medieval, llega a su ápice y se convierte en arte internacional en la cosmopolita corte papal de Aviñón. Allí, la tradición francesa e italiana se juntaron para dar pie a refinadas obras de gran complejidad rítmico-armónica, en la que la notación musical se convierte ella misma en objeto artístico. Siendo, como el resto de la polifonía medieval, un género eminentemente vocal o, en muchos casos, multiinstrumental, la propuesta que les hacemos viene a enfatizar a nuestros oídos la abstracta intelectualidad que emana de esta música; fruto de la turbulenta época de los grandes cismas religiosos, el ars subtilior se aleja de nuestras expectativas de expresividad sentimental para llevarnos a un mundo de artificio y geométrica exquisitez. Un mundo que -aunque llegara rápidamente a su fin, por la misma complejidad y exclusividad de sus presupuestos- expresa un concepto de la música y del arte en general que ha sobrevivido a su desaparición. |